viernes, 25 de noviembre de 2016

Marco Bandoneón



Hay artistas que hacen a artistas y son como los descubridores, los que acompañan en la primera etapa de la creación. Hay otros que se hacen con la disciplina y logran sus sueños después de convertir la práctica en un acto espontáneo. Los más comunes, son aquellos que tienen más ganas de figurar que crear y se hacen los mercaderes de una obra imaginada, abundan en los banquetes, en los actos públicos y son los menos recomendables porque son como una especie de daño estomacal. Sin embargo, hay otros que nacen artistas y desde niños juegan a representar un sueño y hacen de la disciplina un juego muy serio; tanto, que a muy corta edad obtienen una madurez artística que los hace perseguir la felicidad por medio de un oficio noble y dignificante. Estos últimos son los mejores, los indispensables, a los que pertenece Marco Blandón. 

Llegué a la casa de Marco y me recibió con un café, debo decirlo, de alta calidad. Sacó un montón de aparatos para prepararlo, como un ritual. Nos sentamos en la sala y empezamos a hablar. 

Marco Blandón desde infante recibió del núcleo familiar el amor necesario para que su sueño se gestara. Contó con la plataforma emocional para evolucionar espiritual y artísticamente. Pues, su adolescencia no fue el desgaste energético de sentirse incomprendido. Al contrario, fue la posibilidad de encausar toda esa energía en un proceso creativo, después de que su abuela le diera una guitarra a los trece años.

Marco es autodidacta. Aprendió desde la pasión. Es un hombre propositivo que invierte su tiempo en su disfrute y desde ahí, la vida o el universo, le ha dado la oportunidad de encontrar su lugar en el mundo. Por ello, entró a la Universidad de Antioquia en el 2003 a estudiar guitarra clásica. Luego desiste porque no era lo que quería, así lo hubiera imaginado. Lo aburre, de manera implacable, la academia. Y sin méritos ni gloria logra graduarse. 

Cuando no disfrutaba su estudio se preguntaba sobre su destino y como una respuesta llegó un cd de Astor Piazzola. Un regalo que le hizo su compañera. “Lo escuché y eso fue mágico, la primera canción fue Adiós Nonino. Ahí fue donde empezó ese sueño de saber más sobre el bandoneón”, dice.

Marco, como todo buen soñador, se dedicó a sus obsesiones. En este caso, a un instrumento del que se tenía pocas noticias en la ciudad. Intentó conocer un bandoneonista y sin resultado. En esa búsqueda se enteró de que iban a formar una escuela de tango en Medellín. Ingresa con el condicionante de que solo podía tocar el bandoneón dos horas a la semana. Era una especie de tortura. Hasta que conoce a Pablo Jaurena, bandoneonista argentino, quien se convierte en su mentor.

El Bandoneón es un instrumento de viento aerófono (que suena por la vibración producida por una columna de aire). Fue diseñado en Alemania a comienzos del siglo para hacer música religiosa. Tiene 38 botones para el registro agudo y 33 para el grave. Cuando se abre el fuelle cada botón oprimido genera un tono y cuando se cierra el fuelle el mismo botón emite otro tono. “Hay que utilizar mapa para tocarlo”, concluye Marco, después de que su familia, sus amigos y maestro le ayudaron a conseguir uno. 

Después conforma El quinteto F31, nombre de la marca del avión en el que viajaba Gardel el día de su muerte. Con el quinteto Marco estudia y vive ese sueño que tenía de pequeño de estar en un escenario. Cada día se despierta con la alegría de hacer lo que quiere y de tocar tango, una música muy popular, de la calle y melancólica.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Fernando, el mochilero de espíritu




“El objetivo de viajar no es sólo conocer tierras extrañas, sino que en última instancia se pueda volver y ver al propio país con extrañamiento”. G. K. Chesterton

En Girardota, como todo pueblo, existen esos personajes enigmáticos, que lastimosamente se hacen cotidianos. Personajes que recorren las mismas calles día tras día. Uno de ellos es Luis Fernando Gómez, más conocido como “El caminante”. 

Se le dio este apelativo por sus viajes, tal vez el más importante fue el que hizo por el continente donde fue marinero, durmió en iglesias, tuvo sus romances, sus aliados y sobre todo, se las vio consigo mismo. Aprendió que en la vida, cuando se toma una decisión, es importante dar el primer paso. Después, no mirar hacia atrás. En esa medida, sus pensamientos iban dirigidos a un mismo propósito: seguir el camino. Tal vez, eso mismo hizo el brujo de “Otra Parte” de Envigado-Antioquia, en su inolvidable “Viaje a pie” cuando dijo: “el pensamiento es un lujo aún, una función novísima en el reino animal”. Por ello, lo importante en el viaje no es destino de llegada, sino el recorrido. Por algo, en ese recorrido se descubre que lo importante no son las millas, sino los amigos y lo que se puede pensar con ellos. Así también, la amistad es otro privilegio del reino animal. 

Cuando Fernando llegó a Girardota durmió en las afueras, bajo un puente. Después de observar distintos lugares, costumbres, climas, podía ver con más claridad aquello que los girardotanos ignoraban por no haber salido de casa. Sin embargo, sus puntos de vista se fueron quedando en el recuerdo. Pues con el transcurso de los días, sus historias se hicieron cotidianas. 

Luego, se fue integrando a la dinámica del pueblo y llevaba tintos a la alcaldía, hablaba con los transeúntes, con los comerciantes, los estudiantes, los políticos, los universitarios…, leía algunos versos sencillos de su autoría. De esta forma se conseguía lo suficiente para su sustento. Una libra de panela, una libra de arroz, el café… 

Más tarde se instaló en la vereda Jamundi, en la parte alta. Desde allí, todos los días caminaba y camina hasta el casco urbano. 

Ahora es librero. No siempre le va bien porque la gente prefiere invertir sus finanzas en aquello que los hace creer que los exalta, aquello que busca la experiencia máxima… y lo que persiguen es el abismo y el hastío. Decisión respetable. Aunque esto ponga en aprietos a los libreros como Fernando, porque su negocio es con el conocimiento y el conocimiento es revelador y desacomoda. Empero, Fernando no desfallece, al final llega el lector indicado. Pues todavía quedan aquellos seres, que como lo expresaba hermosamente Borges, no se imaginan un mundo sin libros. 

martes, 8 de noviembre de 2016

El maestro Jorge Maurer y el derecho a ser feliz

 
El maestro Jorge Maurer es de esos seres que es imposible de definir porque su sabiduría radica en el ahora en movimiento. Más que un cúmulo de conocimientos almacenados, su maestría consiste en vivir y ser feliz. Los datos en él se gestan desde su experiencia de vida.

Maurer es argentino y desde hace 62 años enseña a conectarse con la luz interior. Su primer discípulo lo tuvo a los tres años. Era un tío, psicólogo, quién empezó a hacerle preguntas y se asombró con la claridad de las respuestas. Debido a ello, se abrió pasó entre las grandes personalidades argentinas que lo recibieron con gran curiosidad y respecto. Entre ellas: Julio Cortázar, Ernesto Sábato y Charly García. 

Desde muy chico tenía claro que era una equivocación querer aplicar los pensamientos de otros a su vida. Por eso, ha seguido su propio camino, el de sus inclinaciones más íntimas. Quizá, por tal motivo, le gusta la respuesta directa y evita el discurso laberíntico. Como Fernando González, enseña a dejarse influir solo por la vocación o la voz interior. En la actualidad tiene grupos de meditación en Caracas, Medellín y otras ciudades alrededor del mundo. 

Su palabra es clara. Parece sacada de la literatura sánscrita. Como si fuera parte de Los rishis, o sabios de la antigua India, que con la palabra transformaban la realidad. Por lo tanto, la palabra es sagrada. Por ello, el poder creativo de la voz se expresa claramente en sánscrito, donde vac, voz, es a menudo considerado como sinónimo de Shakti, que es la energía creativa, el poder de manifestación. Las preguntas son: ¿Qué creamos con la palabra? ¿En que nos enfocamos cuando decidimos hablar de lo que consideramos importante? ¿Aceptamos la palabra como un vehículo para llevar lo mejor o lo peor de nosotros mismos? ¿De qué hablamos cuando hablamos?

En fin, son muchas las reflexiones que surgen al escuchar al maestro Maurer. Tal vez, utilice el método de la antigua Grecia; es decir, el dialogo que intenta construir cotidianidades más que conceptos. O tal vez, como el milenario Confucio en el siglo IV antes de Cristo, no le interesa hacer nada extraordinario para buscar adeptos. Lo único que busca es vivir en armonía con su entorno y con su ser interior. Escucharlo es como un despertar. Es como si dijera de nuevo cada cosa que nombra: 

“Entendí que es lo que tenemos que sanar, liberarnos y trasmutar. Escuchen, no es el apego a nuestros hijos, a la pareja, al dinero… ¡Eso no es! Es del apego al sufrimiento, a los miedos y la culpa. Pues ¿Cuál es la gracia de desapegarnos de nuestras parejas o hijos? ¿Cuál es la evolución de eso? Eso es deshumanizarnos y desensibilizarnos. No hay beneficio en ello. Hay beneficio al liberarnos de los miedos y los más grades son: El miedo a vivir, a ser feliz y a tener una vida plena. Si se escarba un poco en la consciencia de la persona lo que tiene son estos miedos. Teme manifestar todo su potencial de felicidad, salud, bienestar y prosperidad. Lo que está es apegado a los miedos, a los sufrimientos y a la culpa.

El perdón es una decisión. Me explico, todo aquello que cargues de los otros dentro tuyo te transforma en algo igual que aquel o aquella que no perdonas. Lo peor que te puede pasar es que eso se quede dentro y no es cuestión de resignarse, sino de perdonar. Cuando perdonas al otro el mayor bien te lo haces tú y si no lo peor del otro se queda en ti y el otro se lleva tu amor. Por ello, ¿cómo vas a recibir en consciencia la divinidad o al Supremo con el corazón sucio, con el corazón ocupado por el resentimiento, el odio, los celos y los daños que recibiste?”

viernes, 14 de octubre de 2016

Mauricio Hoyos Muñoz y su Sinfonía Estelar


“Un buen viajero no tiene planes fijos ni tampoco la intención de llegar” – Lao Tzu



Sinfonía Estelar es la primera novela del escritor y periodista Mauricio Hoyos. La publica la editorial Zarigüella Cartonera. Además, cuenta con la participación de Tobías Arboleda, que con sus dibujos le da una atmósfera alucinada y fuera de órbita. 

Es una novela corta, de ciencia ficción. El texto es sobre un viaje, así sea estelar. La nave en la que va el personaje-escritor (Mauricio) va hacía Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al Sol que está a unos 4,37 años luz de distancia. 

Como en todo viaje, la trama es rica en intimidad, paisajes, climas, gastronomías, peripecias, aliados, hallazgos, ritmos y referentes. Por algo, desde la Odisea, la literatura de viaje se hace relevante es con el retorno, más que con el mismo viaje. En Sinfonía Estelar ocurre algo similar. Aunque el personaje no vuelve al lugar de partida: el planeta Tierra, si vuelve a un recogimiento interno al evocar constantemente el pasado. Por algo, la palabra “nostalgia” es tan relevante en el texto. En este recogerse en lo recordado vive en sueños y soliloquios. Y para no perderse en sus elucubraciones aparece el personaje I.A. Maya, (inteligencia artificial). 

A los viajes, los importantes, los que desacomodan al personaje y lo transforman, los rigen cuatro momentos. En Sinfonía Estelar se dan tres momentos. El cuarto momento, en esta novela, es una insinuación o una continuación de la segunda parte. 

El primero: el viajero es cualquier hombre, le gusta lo que ve pero no se unta de lo visto. Está lleno de teorías y no sabe aterrizar al uso personal. Se evidencia con las múltiples conversaciones de Mauricio-personaje con Maya. En esos diálogos, en algunas líneas, se muestra inseguro y su imagen de sí está por reconstruirse. 

El segundo: el viajero después de entender que hay que morir en los recuerdos debe aceptar su soledad. Este momento permanece hasta el final. Pues, es un personaje que no conserva a un personaje segundario durante muchas escenas. Sus aliados desaparecen. Incluso, él se desconecta de su seguridad. En este momento las referencias literarias parecen ser su única compañía. Por ejemplo, los guiños que le hace a Ray Bradbury, Kafka, kerouac, entre otros. Es como la forma en que el personaje acompaña su soledad intergaláctica. 

El tercero: no todos llegan, el viajero se ve la cara a sí mismo y después del espanto reconoce el poder de las fuerzas del azar. De ahí, lo sugestivo de la imagen de la partida de ajedrez al final de la novela. Es como si entre líneas se insinuara que el camino a sí mismo es la completa incertidumbre. En este punto, termina la novela. Por algo, el personaje silba en las últimas líneas, desconectado de Maya y de lo que era su seguridad. Entonces, como si su viaje apenas empezara, mira las estrellas. 

El cuarto: sólo lo alcanzan los elegidos. Entonces, el lector queda con la sospecha de que el personaje se preparó para esta última fase, y es viajar sin rumbo fijo, es decir, al olvido, como le ocurre a los viajeros después de errar por muchos días. Es el viaje que muestra la relación estrecha entre la naturaleza y el inconsciente y es esa relación la que guía al viajero. Como le ocurrió a Ulises, a Horacio, a Diógenes, entre otros. 

Resumiendo, esta novela es la invitación a un viaje al mundo interior de un escritor que va a dentro y fuera de sí, con tal agilidad, que las referencias que allí aparecen construyen una atmósfera melódica muy variada e interesante. Algunos ejemplos: Get Up Stand Up de Bob Marley, Harmony of the spheres de Joep Franssens, Philip Glass y Ravi Shankar, Chet baker con Gerry Mulligan, Dark side of the moon Pink Floyd, Te deum Arvo Pärt… 

En definitiva, apreciado lector, Sinfonía estelar es un viaje iniciático a otros viajes.

Tanto este libro, como otros más, podrás encontrarlo en Gira la lectura Fiesta de la Literatura local-Girardota 2016. Primera fiesta del libro que se hará en el municipio en los días 20, 21 y 22 de octubre. Habrá talleres, conversatorios, ponencias y conciertos.

Lector, queda cordialmente invitado a este viaje cósmico. Si deseas contactar al escritor para solicitarle un libro lo puedes hacer por Twitter: @mh_starsinfoni


lunes, 26 de septiembre de 2016

Nelson Córdoba, un Luthier en Girardota

La siguiente entrevista es un trabajo en conjunto con el joven Daniel Zuleta Sierra. Estudia en la IE Emiliano García, en el grado 8. Vive en la vereda San Diego. Es amante de las ciencias. 

Daniel participó en los talleres de periodismo que coordinó la Biblioteca Pública de Girardota. Los dictó Fundamundo. Producto de ello es la segunda periódico interescolar: El Búcaro. En el primera edición Daniel hizo el texto "Rodrigo Valencia, un lector incansable". Con Daniel, para la segunda edición, se entrevistó a Nelson Cordoba. En el periódico el texto aparecerá titulado: “Nelson Córdoba, un Luthier en Girardota". El periódico estará circulando a finales del mes de octubre. 


Nelson Córdoba Vasco proviene del municipio de Don Matías y en la actualidad vive en Girardota. Él se especializa en la construcción de instrumentos musicales. En esencia el bajo. 

Su motivación inicia desde pequeño cuando su padre se disponía a oír música. Luego de escucharla en reiteradas ocasiones a Nelson se le despierta cierto interés por la melodía. 

Residiendo en el municipio de Don Matías, Nelson participa en varios grupos musicales, en los que se destaca el grupo "Sinfónica de Don Matías". Allí, toca el saxofón durante 10 años. Simultáneamente, trabajaba con él maestro Gabriel Sepúlveda realizando instrumentos musicales. 

Nelson Córdoba lleva 10 años como Luthier, y 23 años trabajando con la madera. Pues, también hace puertas, closet y demás. 

Para él, elaborar estos bajos, es una pasión y un amor que se encuentra en lo más recóndito del alma. Por ello, considera que hacer un instrumento es de suma importancia ya que se deben tener en cuenta aspectos como: La medición, la afinación, el sonido, y también la parte estética; es decir, que el intérprete o el músico se sienta cómodo con el instrumento. 

Hablé con Nelson para el periódico El búcaro, para saber más de su trabajo, que en Girardota poco se conoce. Él muy amablemente me atendió en su taller que está diagonal a la Biblioteca Pública Municipal. Le hice las siguientes preguntas. 

¿Qué estudios has realizado para ser luthier? 
Yo no realicé estudios un poco más avanzados, como los conocimientos que maneja una universidad, puesto que, para mí, estudiar en una universidad me hubiese inclinado a otra decisión que no hubiese tenido que ver nada con ser Luthier. Así que, solo hice los estudios de primaria y bachillerato para luego independizarme y trabajar por mí mismo en la producción de instrumentos musicales. Dicen mis compañeros, que si hubiese estudiado la profesión de Luthier, estuviera haciendo otra cosa. 

¿Cuál fue la reacción de tu familia al darse cuenta de que tenías en mente ser luthier? 
He sido decidido en el momento de realizar las cosas. Así que mi familia suele apoyarme en mis decisiones. Siempre aprovecho las oportunidades que mis familiares me dan, tanto en el factor económico como en el factor laboral. Por ello, cuando empecé a disponer de mi trabajo mi familia se sintió orgullosa, por el gran avance que había alcanzado. 

¿Por qué se ha decidido por el bajo? 
Inicialmente empecé desarrollando guitarras junto con el maestro Gabrielito Sepúlveda. Además, me suele interesar las frecuencias bajas. Por ese tiempo tocaba el saxofón tenor con la Banda Sinfónica de Don Matías, un instrumento que posee frecuencias brillantes, puesto que el alto ya no era de mi interés, entonces pensé crear instrumentos con una frecuencia más cómoda, más agradable. Así que decidí hacer bajos de una forma innovadora, puesto que, las guitarras estaban teniendo demasiada popularidad, por lo que surgía demasiada competencia. 

¿Piensa extender la producción de distintos bajos? 
Quisiera desarrollar lo que es el bajo tabla, o el bajo guitarra, los chelos eléctricos, los bongós claves o algunos otros instrumentos de repercusión menor. Todo esto con el propósito de hacer aprovechamiento de la madera. Por consiguiente, hasta el momento lo que estoy haciendo es una simple preparación para lo que viene. 

¿Cómo ha sido comercializar el bajo? 
Es gracias a la disponibilidad de las redes sociales. Sin este acceso sería muy difícil la comercialización de este producto, más que todo en el exterior. En este momento existen o se encuentran varios bajos en diferentes partes del mundo. Por ejemplo: Dubái, París, Canadá, Estados Unidos, Perú entre otros. También, en el interior del país: Barranquilla, Medellín, Pasto y demás. 

En este momento la idea fundamental o lo que pretendo es tener estos instrumentos en una galería de instrumentos musicales, donde se puedan resaltar un poco mis productos, pero quisiera que se exhibieran en otros países del mundo, en lugares o galerías de un gran reconocimiento a nivel mundial. Quiero que este instrumento esté en una de las mejores galerías de Europa, de Estados Unidos… 

¿Cómo fue el comercio de los instrumentos con Gabriel Sepúlveda? 
Yo lo único que hacía era ayudarle en la producción de los instrumentos musicales. Tal vez, Gabriel alcanzó a comercializar algunos instrumentos, pero no muy lejos y no muchos. Pues, todo era voz a voz. Solo era cerca del pueblo y a clientes muy cercanos. 

¿A qué edad comienza a ser luthier? 
Comencé a la edad de los 17 años. Comenzando primero por la guitarra y luego comencé por el bajo, con el cual llevo aproximadamente 3 años. 

¿Así como ayudabas a Gabriel Sepúlveda, tú también tienes algún asistente? 
Al ser luthier se debe manejar un perfil. Realmente llevo muy poco tiempo dedicado a este instrumento, por lo que aún no he encontrado una persona que me pudiese ayudar a manejar y desarrollar más instrumentos. Pero la idea sería conseguir un nuevo integrante y así poder incrementar un poco mas esta idea de innovación. 



martes, 20 de septiembre de 2016

Julio Cadavid, Anderson Lennys y Don Rimando llega cantando




El docente puede reformar su entorno si parte desde la pasión y la responsabilidad por enseñar. Esto, si para sus alumnos, más que un docente, es una especie de “niño líder”, uno que puede aterrizar los conceptos de los libros para demostrar que la vida es un juego que puede ser digno y divertido. Al menos, así lo asumen Julio Cadavid y Anderson Lennys, dos cantautores que recientemente se ganaron un estimulo del Ministerio de Cultura.

Para ambos fue una sorpresa ver la Resolución 1715 del 01 de Julio del 2016, del Ministerio de Cultura, donde comunica que para la Convocatoria: “Reconocimiento a la publicación de materiales pedagógicos o musicales para los procesos de formación”, los jurados por unanimidad otorgaron el estímulo a la cartilla “Don Rimando llega cantando”. En esa misma convocatoria, en la Modalidad “Reconocimiento a puesta en escena creativa en Homenaje a Maestro(s), que en 2016 cumplen su centenario de natalicio”, el municipio también ganó con el proyecto “Homenaje Girardota Celebra la Música” presentado por la Subsecretaría de Cultura. 

La propuesta de Julio y Anderson busca hacerle frente a los paradigmas de una educación que tambalea ante los avances del milenio. Por tanto, ellos, de manera muy lúdica, encaran las exigencias de una generación más creativa y veloz, al diseñar una cartilla para madres comunitarias y agentes educativos para que puedan, desde sus posibilidades, crear canciones y cuentos, desde la perspectiva de los infantes. 

Julio y Anderson entendieron que un bebé puede asimilar la primera palabra a los diez meses, a los dos años dominar trescientas y a los tres años dominar un promedio de mil palabras.

Esa primera palabra que se asimila a los diez meses se gesta desde el vientre. Por ello, Evelio Cabrero Parra en su texto La lectura anterior al texto escrito nombra la existencia de un “libro psíquico” que se lee y escribe desde el momento de la gestación con la voz de la madre. 

Es, entonces, el sonido de las palabras que luego se complementa con los gestos de los padres, el que potencia esa primera palabra que luego será cien, después mil y finalmente la representación de un mundo con múltiples significados. Este mundo se enriquece con la madre comunitaria o el agente educativo si cuenta con las herramientas necesarias y oportunas para ello. Por algo, planteaba el pedagogo Loris Malaguzzi que el niño está hecho de cien lenguas pero les robamos noventa y nueve y luego la escuela y la cultura le separan la cabeza del cuerpo. Eso, y duele decirlo, es producto de no otorgarle a los agentes educativos las herramientas necesarias para que ayuden a los niños a soñar. Hecho que Julio y Anderson quieren evitar con la cartilla “Don Rimando llega cantando”. 

En la cartilla hay estrategias para que las madres comunitarias o agentes educativos puedan crear sus propias canciones y así, cuenten con diversas maneras de nombrar el mundo de sus alumnos, hacer un acompañamiento personal, desde el asombro, la imaginación, y las múltiples posibilidades del lenguaje y el sonido. Como una provocación, a continuación, les mostramos uno de los cuentos que aparecen en la cartilla. Los autores autorizaron la publicación. Es un cuento sencillo y sobre todo divertido. 

Los sentidos y la noche 

Era un lunes por la noche cuando los ojos, que eran bastante incrédulos, preguntaron a los oídos: 

–Oye, tú que escuchas todo alrededor, ¿puedes decirme qué sonido es ese que estoy viendo?

Los oídos, respondieron: 

–Es el sonido de la noche. 

Los oídos que eran bastante entrometidos, en medio de la curiosidad le preguntaron a la lengua: 

–Oye, tú que sabes de sabores, ¿puedes decirme a qué sabe la noche? 

La lengua, que era muy golosa, en medio de su sabiduría, lanzó una tierna sonrisa, pues le parecía que la pregunta de los oídos era muy inocente, pero sobre todo, muy fácil de responder. 

–Claro que sí. Asintió la lengua: ¡La noche!, la noche sabe a oscuridad, que con una pizca de estrellas y media luna mezcladas, se parece al sabor de un pastel recién horneado. 

–Muy interesante, demasiado interesante. Respondió la nariz, queriendo que le preguntarán por el olor de la noche. 

Inmediatamente aparecieron los dedos, que sabían que la nariz era muy presumida y que prescindía de saberlo todo, por eso preguntaron: 

–Es confuso para nosotros oír o ver, pues tenemos otra manera de hacerlo, sin embargo, dentro de nuestro talento no podemos identificar olores, ya que tú posees una punta respingada así como tu humilde conocimiento, dinos, ¿a qué huele la noche? 

La nariz un poco, o más bien bastante confusa, empezó a oler disimuladamente una y otra vez porque no sabía a qué olía la noche, pero para no quedar mal respondió: 

–La noche, claro... pues la noche huele... mmmm huele aaaa.... ¡ah! ella huele a lo mismo que huele el día con la única diferencia de que en la noche el frio huele diferente al calor. Los otros sentidos se rieron sin que la nariz se diera cuenta de que se estaban burlando de su falsa sabiduría, pero algo de verdad había en su respuesta, la noche era fría y el día caluroso. 

No conforme con su respuesta agregó: 

-La noche huele al romance entre dos, pero si los dedos tienen una mejor respuesta pues que lo digan, quiero saber que se siente tocar la noche. 

Los dedos sabían tanto acerca de la noche, que no dudaron por compartir su humilde respuesta. 

-Tocar la noche se siente fresca igual que la madrugada, se siente ligera igual que el agua, pero sobre todo, se siente eterna porque la noche cada vez que aparece hace que los sueños vuelen cuando los guardamos bajo la almohada. 

-Pssspssss sentidos, si todo eso es cierto, ¿porqué no salen y le preguntan a la misma noche?, maestra y dueña de los sueños y gran amiga mía, dijo la luna, que sin querer lo había estado escuchando absolutamente todo. 

Los sentidos sintieron que lo que decía la luna tenía mucho sentido, así que decidieron cuestionar esa noche a la misma Noche. Buenas noches, Noche, discúlpanos si te interrumpimos, sabemos que justo ahora estás inspirando a más de uno e hilando los sueños de muchos, pero no te vamos a quitar tu valioso tiempo. 

-¡Claro!, en qué puedo ayudarles, respondió la Noche. 

-Solo queremos saber cinco cosas: ¿tú a qué hueles, a qué sabes, cómo te ves, cómo te oyes y cómo se siente ser la noche? 

-Yo soy todo lo que cada uno de ustedes dice y muchas cosas más, soy el cantar de los grillos, soy el olor de las flores, soy el sabor de las cocinas, el calor de las chimeneas, soy el despertar de los soñadores que me sienten como suya cuando necesitan decir cosas bellas, además, de mí depende el descanso de cada uno de ustedes. 

La Noche que no deja de ser traviesa, decidió no entregarle a los sentidos todas las respuestas, les dijo sin ni siquiera pensarlo, que deberían indagar a los más soñadores. Si quieren saber un poco más, pues pregúntale a un niño, ellos son sabios y conocedores de todo lo que se puede saber de la Noche y los sentidos, un niño puede incluso decir más de lo que esperas.