domingo, 19 de noviembre de 2017

RCM el noticiero de los niños de 5b de la I.E. de San Andrés






Desde el blog de la Biblioteca Municipal de Girardota se le apuesta a la práctica del periodismo escolar como proceso de transformación del territorio habitable por los niños del grado 5B de la I.E. San Andrés. Por ello es un regalo compartir o si se quiere, socializar este ejercicio de clase. Pues es sorprendente lo que se puede hacer si no se trabaja solo y se acepta la diferencia del otro como un aprendizaje. Pues es más gratificante optar por un liderazgo que no es imposición, más bien una seducción por una apuesta colectiva que reconforta el espíritu. Así podríamos nombrar el resultado final, después de varias secciones de trabajo con los estudiantes, como una posibilidad divertida donde los participantes se esforzaron por organizar sus pensamientos, expresar sus ideas en forma noticiosa y comprometerse con el aprendizaje de la comunicación fuera del aula. 

Desde un trabajo que trasciende el tallerismo y la eventualidad, los estudiantes del grado 5b de la Institución Educativa de San Andrés culminaron con satisfacción el noticiero “RCM”. Para esto fue indispensable el apoyo de la profesora Yholmy Amparo Salazar, quien motivó a sus alumnos para que buscaran los temas de los que querían hablar. Por ejemplo, un talento especial de alguno de los alumnos del colegio, un evento paranormal, un problema que aqueje la institución como la drogadicción o en la vereda como las basuras, una novedad deportiva, entre otros. 

Si bien, algunos de los principios del periodismo es que la información sea veraz, objetiva y oportuna, para el ejercicio de clase estos ejercicios no se midieron con la rigurosidad requerida porque muchas de las noticias, aunque partieron de hechos puntuales, se inventaron sin necesidad de contrastar las fuentes. Esto, porque lo vital fue fortalecer la personalidad de los estudiantes desde un acercamiento a lo que es un noticiero que les permitiera realizar juegos de roles. También que entendieran las normas ortográficas porque les ayudan a expresarse mejor. Es decir, cuando se enteraron de que los íbamos a filmar y que el video se proyectaría en pantalla grande, que el video se compartiría con otros grados, que ellos presentarían su experiencia comunicativa a sus compañeros, se preocuparon por hilar coherentemente sus textos.

Luego, se procedió a armar grupos para que intentaran armar el noticiero. Claro, durante una semana observaron los noticieros de televisión para que identificaran las funciones de los presentadores, los corresponsales, los entrevistadores y los entrevistados. De esta manera, los estudiantes reflexionaron su contexto y crearon sus propias producciones. Después, cada grupo socializó su noticiero para que los otros estudiantes y la profesora expresaran sus opiniones y debatieran respetuosamente. Esto con el fin de consolidar un noticiero que compilara lo mejor de las producciones de los estudiantes. Así nació el noticiero RCM.

Y como a veces el universo confabula para que las buenas propuestas se encuentren. Nos enteramos del trabajo de la profesora de preescolar que hizo con su grupo un noticiero. Por tal motivo, la invitamos a participar en la socialización del grado 5b. Filmamos su apuesta creativa enfocada en la actividad cultural de la vereda. Esto, con el fin de presentar ambos trabajos, el de preescolar y 5b, como una proyección cinematográfica. Sin embargo, en el proceso de edición el tiempo no nos alcanzó para culminar el video con la experiencia informativa del grupo de la profesora Gloria Amparo Zapata. Queda pendiente editar esta propuesta que vale la pena ver por el compromiso de la docente con sus alumnos.

Luego, el proceso de edición. Se gestó gracias a los beneficios de la amistad. Es decir, un amigo, Jairo Andrés Palacio, realizador de cine, Comunicador Audiovisual, nos brindó su conocimiento sobre el lenguaje multimedial y estuvo frente la pantalla de su computador dándole forma al noticiero. Si no hubiese sido por las más de ocho horas de edición para un video de seis minutos, no hubiese sido posible compartir esta experiencia comunicativa. También, le agradecemos a Jesika Patiño, profesora de pintura de la Casa de la Cultura, por facilitarnos los dos micrófonos y la cámara, que ella misma diseñó. 

En conclusión, con este ejercicio, desde la Biblioteca Pública Municipal se promueve el periodismo escolar como un derecho a informar o desinformar, no importa, si se parte desde el disfrute. Lo interesante, más que la información brindada, para este caso que se permitió la ficción en los relatos, es generar la oportunidad de las interrelaciones entre los estudiantes y el contexto que habitan. Pues los estudiantes se ven a sí mismos, los ven compañeros, profesores, padres de familia y comunidad en general. De esta manera se genera sentido de pertenencia

lunes, 2 de octubre de 2017

Yo quiero que a mí me escuchen. Ejercicio de entrevista radial con los alumnos de 5A de la Institución Educativa San Andrés


No puedo pensar en ninguna necesidad de la infancia tan fuerte como la necesidad de protección de un padre.

Sigmund Freud 



Debido a los últimos hechos nefastos de aberración en contra de los niños y niñas, la Biblioteca Municipal de Girardota se manifiesta con una protesta educativa que evidencia el trabajo creativo de los niños y las niñas de Institución Educativa San Andrés. Con esto, invitamos a la reflexión y a la posibilidad de que el amor y el buen trato pueden transformar la vida de muchos infantes. Por un mejor trato a los menores, nos sumamos con este ejercicio, donde los niños y las niñas son los protagonistas. 


Hace unos meses se inició en la vereda de San Andrés una iniciativa de realizar una apuesta comunicativa con los dos quintos. Con 5A la entrevista radial y con 5B el noticiero. La idea era promover el placer por buscar aquellos temas en que los niños y niñas lograran expresar aquellos temas que les interesara. 

Se partió del placer y el placer parte de buscar lo que nos gusta. Y lo que nos gusta se hace por voluntad, no por imposición. En tal medida, los ejercicios hechos en clase se hicieron con propuestas de los estudiantes. Los docentes estuvieron como asesores más que directores del ejercicio. 

Vale pena aclarar que cuando son los niños y las niñas los que promueven los ejercicios, usualmente uno se sorprende al ver que algunos hacen más de lo imaginado. Por ejemplo, Valeria Andrea Cañas de 5A, después de recibir la explicación de cómo hacer una entrevista, como si trabajara en un medio de comunicación y ya tuviera la experiencia, dirigió con mucha naturalidad la entrevista a Ramiro Serna Cataño, celador, músico y actor activo de la cultura de la vereda San Andrés. 

En un principio se buscó con los talleres aportar en la formación de las competencias lectoras (interpretar, analizar y organizar) y comunicativas (hablar, escuchar, leer y escribir). Sin embargo, Valeria, al igual que sus compañeros de clase, encarnaron el postulado democrático de que la lectura nos ayuda a visualizarnos en busca de nuestras posibilidades ciudadanas: “La lectura y la escritura se constituyen en herramientas privilegiadas de participación democrática, ya que favorecen la expresión de las ideas, el desarrollo del pensamiento y la formación del criterio. Por ello, formar lectores es mucho más que alfabetizar, en el sentido básico e instrumental del término, y debe constituirse en pilar del ejercicio pleno de la ciudadanía. Dentro de este paradigma, la lectura y la escritura dejan de ser un lujo para minorías ilustradas y adquieren el estatus de derechos que deben garantizarse a todos los ciudadanos en igualdad de condiciones para favorecer la equidad, desde el comienzo de la vida”.[1] 

Esta experiencia tocó la emoción porque los estudiantes entendieron las normas básicas de la comunicación, la lectura y la escritura, porque sabían que los iban a escuchar. Por eso, se preocuparon en estudiar al personaje y estructurar las preguntas (que fueran claras y pertinentes). En esa medida, la norma es útil y no impuesta. Porque cuando se incluye la emoción en los ejercicios de promoción de lectura la lectura cobra otro sentido, uno más cercano, más desde los intereses personales. Por algo Willian Ospina en su ensayo: El placer que no tiene fin, plantea que “para leer bien no basta la técnica: se necesita la emoción, el ritmo y la entonación que permita extraer de lo que se lea toda la intensa realidad, todos los estados anímicos, todo el colorido que el texto pueda ofrecer”. 

A continuación le presentamos el ejercicio de 5A. Valeria, cual periodista, realizó un ejercicio de clase de alta calidad y sin dejar a un lado el juego, porque jugando se hacen las cosas más serias. 

[1] Reyes, Yolanda. Lectura en la Primera Infancia. Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, CERLACL. Bogotá. Agosto 2005. P.9.

martes, 19 de septiembre de 2017

Homenaje a la agrupación Aires del Campo de la vereda San Andrés


En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad. 
Arthur Schopenhauer


Asentada en la ladera occidental del río Medellín, la vereda San Andrés de Girardota, atesora una riqueza folclórica única en el país: sainetes, danzas, coplas, canciones, músicas y costumbres, heredadas de los ancestros africanos que hace más de doscientos años llegaron a laborar en haciendas paneleras, minas de aluvión y haciendas de ganado, y que en un largo proceso de mestizaje con la cultura española, ha madurado agrupaciones como Aires del Campo, que surgió de esta cantera cultural, para evocar, recopilar y alegrar las festividades de la vereda con la primera bandola de don Óscar Cadavid Cataño, la segunda bandola que interpretara magistralmente don Elkin Meneses Rojo, ya fallecido, el tiple que rasga apasionado don Manuel José Cadavid Cataño, la guitarra que resuena don Fernán Rojo Meneses y el güiro alegre y la voz cantante de don Enrique Cadavid García.


En la época de los “setentas”, se hacían alegres reuniones en la casa de don Pedro García García, y fue allí, por iniciativa de su hija doña Estela Cadavid que la agrupación eligió llamarse Aires del Campo, para continuar recopilando y difundiendo las “rumbas”, “pasillos”, “redovas”, “cachadas”, “gallinazos”, “chotis”, “marchas” y demás aires fiesteros de nuestras montañas; herencia de los ancestros y orgullo del pueblo girardotano.

Es por esto, que el 29 de septiembre de este 2017, la Biblioteca Pública Municipal de Girardota, rendirá un sentido Homenaje a la agrupación “Aires del Campo”, en la Platea del Parque Principal, a las 6:30 de la tarde. Con el acompañamiento de la Estudiantina de la Casa de la Cultura de Copacabana. Hay que estar allí. Quedan todos invitados. 

martes, 18 de julio de 2017

Sin Norte. Antología Literaria. Entrevista a Julián Ospina, compilador.



La literatura es un viaje más que un rumbo, así el rumbo sea una publicación. Lo importante es el trayecto, es decir, el viaje. En tal medida, lo esencial es la escritura de los textos. Por tanto, es de celebrar que existan personas como Rosalba Jaramillo, Yamile Carmona y Ligia Cecilia Alzate que en sus ratos de soledad rayen las hojas en blanco y se atrevan a escribir, tarea nada fácil.
A estas tres mujeres les abrimos un espacio desde la Biblioteca Jacinto Benavente para mostrar sus textos. Son una pequeña muestra de dos poemas y un cuento, que celebramos con esta publicación digital. Se aclara que estos textos no fueron incluidos en la versión impresa por criterios editoriales que se explican en el prólogo del libro. Asimismo, el libro físico será promocionado en Gira la lectura, Fiesta de la Literatura Local 2017, Girardota, en su segunda versión, el 28 de Julio en el Kiosco Principal de Girardota. ¡Los esperamos!





El campo
Por: Rosalba Jaramillo Álvarez

Papá Dios nos regaló el maravilloso campo
que es la bellísima zona rural
y en él, toda variedad de cultivo,
el campesino, sin temor, puede cosechar.

Ofrece extensas y fértiles montañas
con variadísima vegetación y árboles frutales
regado por caudalosos ríos y cristalinas quebradas
donde hay riqueza mineral y variedad de animales.



¿A dónde vamos a parar?
Por: Yamile Carmona Jaramillo

Dónde vamos a parar, ataca la sociedad,
te esclaviza el consumismo, la mentira y el poder
acaso la solución será una gran orfandad
con temor a equivocarse todos tiran a perder.

Vamos tras una ceguera que guía con avaricia.
Y sin más preámbulo cae todo aquel que se envicia.
Lo esencial desaparece
y el corazón se enceguece.

Pero qué estamos pensando .
Exhaustos ya del zangón
esta vida va pasando
carrereada y sin sazón.

Alguna vez lo dijeron, se ve lo esencial con el corazón
y hoy urge repetirlo para no extraviar el timón
ya que la vida se encarga de cobrar lo no vivido
por eso hermano ven conmigo a disfrutar sin tanto ruido.



Niños de río 
Por: Ligia Cecilia Alzate Suárez 

Son las 11:45, casi medio día y la maestra no termina. Esos números tan pequeños, no alcanzo a ver nada.
Hoy no vino Mena, y le dije que iríamos al río, no importa la pela de ayer, hoy tenemos más sol, más agua.
11:50, ese reloj no avanza, ahora una actividad, noooo. 

Seguro ya llegaron los otros, los grandes, hay que marcar territorio, o les haremos lo mismo de siempre. 11:59, por favor, que termine, me sudan las manos, busco a Palacios por todos lados y de pronto una voz: “¡Yinin!”. Lo que faltaba, el último regaño del día. 
–¿Usted por qué no está copiando? –Me preguntan– ¿Qué se le ha perdido?– Voy a enviarle una nota a su mamá para que se entere. Usted no puede seguir así sin hacer tareas.
¡Lo que faltaba! Que me dejaran después de clase, y yo con este calor.
Palacios me espera, Mosquera también. Yo impaciente mientras la maestra escribe la nota.
Con caligrafía casi exquisita que ni entiendo, ojalá mi mamá tampoco, deja en mi cuaderno unas cinco líneas y me pide que lo traiga al día siguiente y firmado. Jum… ¿Será que mi mamá sí sabe firmar?
Por fin, 12:15, salimos corriendo, alegres, el corazón a mil, nos estorba todo.
El hambre, el cansancio, el susto, todo se desvanece, cinco minutos más y llegaremos.
Por fin, ahí está, majestuoso, amigable. Dejamos todo en la orilla: la mochila, los zapatos, el uniforme ¡Y al agua!
Es la mayor felicidad, el río nos lleva como un murmullo, un buen recorrido.
Mosquera va adelante, Palacios atrás. Desde la orilla a veces algún anciano nos mira: “Estos muchachos, tengan cuidado”. Y ni contestamos. No sé si sabemos nadar, o si el río nos enseñó.
Tal vez ha sido el mejor maestro, porque antes que estudiantes o hijos, somos niños de río.
Llega el atardecer, buscamos nuestra ropa en la orilla, repetidas veces el río nos arrastró, y nosotros regresamos allí, y todo en orden.
Ahora entre charlas nos vestimos, de repente… veo mi mochila, viene lo más duro del día, la nota de la maestra.
Ya no importa tanto, mañana será otro día, a esperar que pase la escuela y de nuevo al río. Él curará mis heridas, hoy de seguro me castigan.



                          





martes, 4 de julio de 2017

Los Relicarios, el único legado grato que recuerdo del abuelo, homenaje a José Muñoz



Invitamos a la comunidad de Girardota al homenaje que se le hará a don José Muñoz, integrante de Los Relicarios. La cita es para el 14 de Julio en la plazoleta del parque principal de Girardota, de 6:00 pm a 8:00 pm. Además, nos acompañará el grupo: Los amigos de la compañía ALICO. S.A. 

En las mañanas, antes de irme para el colegio, el abuelo nos despertaba a todos con su respiración de toro salvaje que iba mermando después de prender la radio, a alto volumen, y buscar en alguna emisora canciones de los Relicarios. 

Esa música me sonaba como un chirrido estridente. Lo curioso, era que calmaba al abuelo. Ejercía sobre él un poder maravilloso. Tanto, que después de un par de canciones empezaba a contar historias. Una de ellas era que había visto a Los Relicarios cantar y eso le había cambiado la vida. Fue cuando se animó a formar un dueto y empezó a ir a reuniones sociales. Lo que más le gustaba era que había licor gratis y que podía robarse alguna mujer. Así hizo con la abuela, con quien tuvo ocho hijos. 

El abuelo persistió en ser una encarnación de la letra de esa música montañera, o campirana, o carrilera, o guasca, que se especializa en la tristeza, el dolor, el despecho. Hablaba con nostalgia, como un preso de la libertad, sobre esos mundos perdidos en las borracheras, esos males de amor gritados en las plazas de mercado, esos jinetes heridos de corazón entre racimos de plátanos o bultos de café, esos hombres abrumados por un dolor que no entienden y que desean lavar con aguardiente o con lagunas mentales. 

El abuelo se quedó con las adaptaciones de los ritmos sureños (corridos de México; pasillos y valses de Ecuador; tangos, pasillos y valses de Argentina) interpretados por los campesinos antioqueños. Música que empezó a tomar fuerza después de la inauguración del Ferrocarril de Antioquia en 1929. En las estaciones se realizaron fiestas que duraban varios días. De esas, narró el abuelo, en la estación Palomos, en Fredonia, se armaban tales peleas que el machete enarbolado era el símbolo de virilidad que a más de uno dejó sin extremidades. Pero fue a partir de 1940 que esta música empezó a sonar con fuerza. 

Sin embargo, no es hasta 1952 que surge, tal vez, el dueto que hoy en día más representa la música campesina. Hablo de Los Relicarios, el dueto que ha influenciado a miles de personas. Canciones como: Entrega­do a las copas, Al diablo con tu orgullo, Todos seremos igua­les, Voy a tomar aguardiente, No sé rogar, No te quise, Mal­dito dinero, Dime que me esperas, En otro tiempo, Huérfano desde niño, El Cristo de oro, Te quiero aunque seas casada, Te voy a borrar, Bien aburrido, Maldigo mi destino, Triste sin madre, Soy un bohemio, La medallita de oro, La malagradecida, El dolor de un hombre, entre otras, pues llevan más de 1300 canciones grabadas. Estas canciones representan los sentimientos que emergen en las montañas y de alguna manera, como sucedió con el abuelo, los calma o los precipita al abismo. Pues, los sentimientos son como caballos indómitos que arrastran la razón y sobre todo, empantanan ciertos tramos de la historia. Sentimientos oscurecidos por el licor, la aventura, la traición y la errancia. 

Años después, por cosas del destino, me encontré con José Muñoz en la Biblioteca de Girardota y lo entrevisté para el blog, días antes de que muriera su compañero de fórmula: Germán Rengifo. La idea era hablar con don José  como antesala al homenaje que se le hará en la plazoleta del parque principal de Girardota. 

José nació en Bello (Antioquia), y se levantó en la vereda El barro de Girardota. Por lo que cuando entró a la Biblioteca, al enterarme de que era de Los Relicarios, le propuse que habláramos. Era curioso, sentía que ya lo conocía. Tal vez por ello, las letras de sus canciones me dieron otra mirada de la historia, una que permitió ver más a fondo al abuelo. Era como si reviviera la misma escena, pero con más recursos lingüísticos para narrarla. ¡Cómo hubiera disfrutado el abuelo, si aún viviera, haber hablado con don José! Pues Don José entendió, así sus canciones sean una epifanía al alcohol, que el trago es más una postura estilística, gastada, artificial que lo único que hace, al final, es expandir la herida en los seres cercanos y amados. Por ello, don José lo dejó para continuar con Los Relicarios y seguir componiendo. 

A sus 85 años cuenta con más de 5 mil composiciones grabadas. Estuvo más de 60 años con Germán Rengifo. Ellos, Los Relicarios, son, por decirlo de algún modo, la tierra hecha música de varias generaciones. Pareciera que este encuentro con don José fue una cita anunciada por el abuelo hace más de 25 años.

jueves, 1 de junio de 2017

Gira la Lectura Fiesta de la Literatura Local, Girardota 2017



 “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” Emily Dickinson


Se parte de que Girardota es un municipio rico en actores y expresiones culturales, existe un gremio formado profesionalmente y con amplia experiencia en la creación y producción de productos culturales. Esos activos culturales tienen unas características y unos desarrollos que han posibilitado la consolidación de cualidades como la capacidad de liderazgo y de trabajo con comunidades, la sana autocrítica de sí mismos y del entorno, y la generación de iniciativas y propuestas artísticas de alto nivel estético. En tal medida, GIRA LA LECTURA - FIESTA DE LA LITERATURA LOCAL, en su segunda versión, es un encuentro de la comunidad en torno al libro y a la palabra oral y escrita para la sensibilización, el contacto, reconocimiento, recreación y discusión académica de la literatura como eje transversal de una transformación social hacia la convivencia pacífica.


Una de las apuestas para este año es la publicación de un libro, para los que deseen participar, a continuación las bases: 

CONVOCATORIA ABIERTA PARA LA PUBLICACIÓN DE UN TEXTO LITERARIO: POEMA, CUENTO O ARTÍCULO DE OPINIÓN EN EL MARCO DE LA SEGUNDA FIESTA DE LA LITERATURA LOCAL “GIRA LA LECTURA” GIRARDOTA 2017

BASES

El municipio de Girardota, desde la Subsecretaría de Cultura y la Biblioteca Pública Municipal, convoca a los escritores y a personas amantes de la escritura que vivan en Girardota o nacidos en Girardota que residan fuera del municipio para que se animen a compartir sus creaciones literarias: poesía, cuento y artículo de opinión, con el fin de realizar una publicación que se promocionará en la Fiesta de la Literatura Local Gira la Lectura 2017.

1.Podrán participar todas las personas nacidas en Girardota, residentes dentro o fuera del municipio enviando de 1 a 3 poemas, cuentos o artículo de opinión, con el fin de publicarlos y compartirlos en el marco de la segunda Fiesta de la Literatura Local Gira la Lectura 2017.

2. Los textos seleccionados serán publicados y se hará un lanzamiento en el marco de la segunda Fiesta de la Literatura Local Gira la Lectura 2017. El libro será distribuido en el municipio de Girardota y en sus diferentes instituciones dedicadas a promover el arte y la cultura. También a los visitantes y participantes en Gira la Lectura 2017.

3. Cada participante podrá enviar máximo tres textos ya sea poema, cuento o artículo de opinión. El poema tendrá máximo dos cuartillas, el cuento no debe superar las 800 palabras, lo mismo el texto de opinión, temática libre y en español. En formato Word, tipo de letra Arial 12, interlineado 1.5, firmado con su nombre y una breve descripción del autor no superior a las 200 palabras donde incluya ocupación, libros publicados (sí es el caso) y estudios.

4. Habrá plazo para el envío de los textos hasta el 10 de junio del 2017, vía correo electrónico giralectura@gmail.com hasta las 7:00 pm. Después de ese plazo el texto que se envíe no será tomado en cuenta para la publicación. Esto, con el fin de tener el tiempo suficiente para edición, corrección, diagramación, diseño y publicación.

5. La selección de textos estará a cargo de un escritor del municipio que prologará la publicación y escogerá los textos pertinentes a ser publicados, teniendo en cuenta los parámetros presentados en las bases. Para la selección de los textos se partirá desde la coherencia y cohesión de las ideas, la redacción, la ortografía y su aporte a la trayectoria literaria del municipio.

6. El hecho de presentarse a la presente convocatoria implica la aceptación incondicional de todas y cada una de sus bases y ceder los derechos de autor del texto para esta única publicación.

martes, 9 de mayo de 2017

Girardota imaginado, desde la mirada de los niños y niñas de la Institución Tamborines



Desde la Biblioteca Pública Municipal de Girardota, en el trabajo de primera infancia, se le apuesta a la apropiación del territorio. Pues, el territorio se conoce andando. Por tal motivo, los niños y niñas de Tamborines realizaron un proyecto de representación del territorio en varias secciones. 

Lo primero que se hizo fue contar algunos cuentos donde los personajes se pasearan por el parque de Girardota. Cuentos como Donde vive el tiempo de Vladimir Skutina, Oscar y la gata de medianoche Lóguez de Ron Brooks, entre otros, permitieron transformar sus escenarios para que la historia se ubicara en un lugar conocido. 


Después se organizó un recorrido por el parque de Girardota. Los infantes, acompañados de sus docentes, estuvieron en la Alcaldía, en el Kiosco Principal Girardota, Serranilla Plaza, en la Farmacia La Rebaja y en la Catedral. En cada lugar un adulto los recibía y les hablaba de su trabajo y negocio. La idea era que los infantes reconocieran los lugares que sus padres habitan y que a veces, por ser tan cotidianos, dejan de verse como sitios de socialización, de conversación, de relacionarse con el otro. 



Por último, los niños y las niñas representaron el parque y lo que allí consideraron pertinente de pintar en la cartografía social que hicimos en el salón de clases. La docente, como una niña líder, dirigió a sus alumnos en la representación de los lugares que visitaron. Pues, el territorio se reconoce caminando. Con crayolas, colores, colbón, aserrín, papel globo, papel periódico le dieron vida a un municipio que se pinta de colores en la mirada de los niños y niñas. Pues cuando dos niños se miran el mundo se transforma. Con la cartografía social se pretendía apropiar a los niños y niñas del espacio que habitan. 



Por tal motivo, este ejercicio partió desde la experiencia del infante para que fuera percibiendo que la lectura parte es desde un placer y el placer busca aquello que nos gusta. En tal medida, la intención es emocionar al niño y la niña porque cuando se incluye la emoción en los ejercicios de promoción de lectura la lectura cobra otro sentido, uno más cercano, más desde el interés e imaginación del infante. 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Víctor Villa Mejía y su mirada de las fiestas de la danza y el sainete en Girardota


Victor Villa es autor de varios libros entre ellos: Pre-ocupaciones, Poli-sinfonías y Sobre entendidos, el último que publicó fue  Sainete: del entremés al musidrama. Además,  es un lingüista activo, así se haya jubilado en el 2010 de la Universidad de Antioquia.


Víctor Villa es girardotano.  Tiene dos hijos. Desde que se jubiló lee en Internet columnistas de la prensa nacional. Después siembra y ve la televisión. 

Cada vez sale menos de su casa. Y cuando sale lo hace a cosas muy precisas. Una de esas salidas de Victor fue a la Biblioteca Pública Municipal de Girardota. Aunque la frecuenta poco y haya sido uno de sus fundadores.  Buscó el Quijote de la mancha e hizo algunas anotaciones. Antes de retornar a su casa le solicitamos que nos hablara un poco sobre las fiestas de la danza del sainete en Girardota. Su palabra, con el cuidado de siempre, fue clara y reflexiva. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Juan Camilo Betancur E. y su Sociedad de muchachos invisibles




La sociedad de los muchachos invisibles es la primera novela de Juan Camilo Betancur. El texto está ilustrado por Tobías Arboleda, que logra darle, con sus trazos, un atractivo singular a la obra. Es un texto que lo narra un personaje cercano a los cincuenta años y cuenta sus peripecias en la adolescencia. Desde esta edad puede reflexionar con más herramientas lingüísticas sobre su dificultad de encontrar su lugar en el mundo. Este hecho, lo llevó a sentirse que no era tomado en cuenta. Por lo tanto, funda una sociedad de chicos incomprendidos dispuestos a ajustar cuentas con la realidad que habitan.
Esta novela se publica gracias a la Convocatoria Pública en Cultura y Patrimonio 2016 otorgada por el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. 
El lanzamiento se hará el próximo 7 de diciembre a las 4.00 pm en el auditorio de la Biblioteca Pública Municipal de Girardota. 

A continuación, el capítulo cinco de la novela. Esperamos lo disfruten. 


5
Hay imágenes que uno ve continuamente y con los años logra darles un sentido. Es como si viera de nuevo lo mismo. Por ejemplo, de joven, las veces que me quedaba en el jardín, observé este episodio: una abeja pasaba por una flor y luego partía. Como si entre ambas hubiese un acuerdo, un equilibrio. Algo así sucede con el amor. Las personas se encuentran para compartir un tiempo determinado. Así como la abeja se traslada a otra flor, uno encuentra otra persona. Sin embargo, en la juventud uno no entiende esas cosas. A esa edad el amor, o lo que se cree que es, es una sensación corporal que se conoce cuando se experimenta. Y yo deseaba en lo más profundo encontrar esa compañera que me ayudara a entender las ganas incontrolables de poder entrar en el misterio que esconde la ropa interior; y más me ensoñaba en el roce de la piel, en el beso prolongado, en la caricia lenta… Entre tanto, lo que proyectaba en mi imaginación eran ensoñaciones que no dialogaban con la realidad. A esa edad, la fuerza misteriosa del deseo te asalta y te precipita y te hace creer que la urgencia de piel es un sentimiento incontenible. Como no hay una experiencia corpórea que ayude a diferenciar el deseo del amor crees que el frenesí es elevado y profundo. Entonces empiezas a contradecirte sin importar lo que suceda porque vas como un cohete tras una ilusión, tras un espejismo. Por esos días había llegado al pueblo una mujer hermosa e inalcanzable para mis atributos. Ella vivía en las afueras. Su casa estaba ubicada al frente de una montaña, rodeada por un cafetal. La primera vez que la vi ella iba con un vestido y unas gafas oscuras. Al verla todo se paralizó porque ella era el movimiento. Su figura era un espectáculo. Su cuerpo se balanceaba de un lado a otro con movimientos serpenteantes. Por donde pasaba, como si tuviera una fuerza magnética, los hombres la miraban. Empecé a seguirla con cierta distancia. Conocía un camino que llevaba a un lugar estratégico en la montaña, entre los cultivos de café. Cierta vez vi a varios chicos merodeando, entre ellos, Ramiro. Me acerqué. Dejé la bici escondida. Conocía el terreno como la palma de mi mano. Se me ocurrió la idea de un fantasma. Cuidadosamente me quité la camiseta blanca y la amarré en un extremo de una vara de unos dos metros de larga. Introduje otras varitas más delgadas por las mangas de la camisa y las amarré. Después recolecté un buen arsenal de piedras que apilé en lugares estratégicos. Alcé la vara con la camisa y la sostuve de la horqueta de un árbol. Esperé a que Ramiro y sus amigos estuvieran cerca. A los minutos un chico que no conocía se detuvo en su bici y al instante gritó. Los seis muchachos se detuvieron. Con una piedra en la mano apunté a una de las bicis. El proyectil se estrelló contra una de las llantas. Ellos gritaron al ver un ser extraño moverse. Corrí tras ellos, por entre el cafetal, tirándoles piedras y con dolor de estómago de reírme. Esperé a que estuvieran lejos para buscar la bici y pasé tranquilo y victorioso por la casa de la vecina.
Durante días la vigilé hasta que una tarde, un hombre, el dueño de un billar, llegó a su casa y la saludó besándola en la boca. Entraron. A los veinte minutos salió el hombre arreglándose la cremallera y se fue. A los días volvió otro hombre distinto y sucedió lo mismo. No entendía lo que pasaba, pero sentía que ninguno la quería como yo por lo que decidí tomar cartas en el asunto. Una tarde, cuando volvía el dueño del billar, repetí lo del fantasma. Pese a todo, el hombre sacó un machete y buscó el espanto. Corrí cafetal arriba. Cuando creí que me iba alcanzar tropecé y caí en un hueco. Me llevé las manos a la boca para evitar que escuchara mi respiración. El hombre pasó cerca maldiciendo. Cuando se fue, a los minutos, salí afligido del agujero. 
Una mañana ideé un plan para llegar hasta ella y confesarle mi amor. Así, los otros hombres la dejarían en paz. La clave estaba en el semen. En el baño me eché jabón en el miembro. Me estregué… Quedé limpio y sin deseo. El líquido quedó en la palma de la mano. Lo miré. Lo volví a mirar. Mi deseo olía a eucalipto y almidón. Consideré que así como las flores huelen nosotros también tenemos aroma. Como las flores trasmiten en su olor tranquilidad y armonía yo podría trasmitir amor y deseo. No sentí descabellado acudir a mi fragancia. Pensé: “En mi olor, sin necesidad de palabras, quedan mis intenciones y la vecina, sin darse cuenta, las absorbe. Entonces mi aroma va directo a su cerebro donde mi deseo se mezcla con sus pensamientos y de golpe me ve más atractivo”. De esta forma, la vecina sabría el motivo de la visita. Mientras imaginaba lo que podría suceder me eché una gotita del líquido detrás de la oreja, en el cuello, en la coyuntura del brazo y el antebrazo. Salí del baño y silbando me peiné, me vestí y me despedí de mamá. Monté en la bici. Dejé mi vehículo estacionado en el corredor de su casa. Ella estaba lavando ropa en un tanque que tenía a un extremo una superficie plana, roñosa, en la que estregaba cada prenda enjabonada. Al verme sonrió y siguió en su tarea. Su cuerpo se insinuaba bajo el vestido. Su piel se veía un poco más oscura con el reflejo del sol. Sus omoplatos danzaban al ritmo del sonido de sus manos al estregar la ropa. Sus caderas, anchas, se balanceaban lentamente…

―Hola, hasta que te animas a entrar. Dime, en que puedo ayudarte ―dijo sin mirarme, pero me asusté porque no sabía qué decir.
―Ehhh… es que-que yo… ehhh… vine a sal-salvarla de todos esos hombres...
― ¿Cuáles hombres?
―Los que-que te visitan.
―Ah… entiendo… de modo que has estado observándome. Eres un chico malo. Y no te preocupes que esos hombres, como los llamas, no me molestan. Ellos, como tú necesitan, quién los reprenda ―afirmó mientras colgaba la camisa que enjuagaba de un alambre y se sentaba a mi lado.
―Entonces ellos no… la mo-molestan.
―Ahora, dime, ¿cómo pensabas defenderme? ―expresó cerca de mi oído. Sus palabras dulces como terroncitos de azúcar en los tímpanos.
―Bueno, creo que te defende-dería siendo tu novio ―repuse con voz temblorosa y con un ardor en el estómago.
―No creo que tu mamá esté de acuerdo con que me visites. Deberías estar con mami y no aquí buscando lo que no se te ha perdido. Ahora dime, cómo te llamas ―respondió mientras pasaba su lengua por mi oreja.
―Florentino… ―sentí su aliento y de inmediato tomé una de sus manos y la llevé entre mis piernas. Ella apretó con tanta fuerza que grité: ¡Basta! Con los ojos encharcados tomé la bici y marché. Llegué a mi cuarto y me encerré a mirar el techo. Al rato llegó la vecina y habló con mi madre:
―Florentino abre la puerta que necesito hablar contigo ―dijo varias veces mamá. Cuando salí la vecina me miraba con una sonrisa infantil y maliciosa. Esperaba que me disculpara. Argumenté que no la había ofendido. Por tanto mi madre se enojó y me ordenó volver a la habitación. También estaba molesta porque la mamá de Ramiro le había dicho que yo lastimé a su hijo. Estuve llorando un rato. Aproveché un descuido de mamá y salí de casa imaginando que me largaba para siempre. Caminé hasta una manga y subí a un naranjo. Tomé una naranja y con los dedos le quité la cáscara. El sumo bajó por mi antebrazo. Deseé irme de la casa porque mamá no entendía que eran inevitables esas ganas del cuerpo de la mujer. De poder manejarlo no me sentiría tan solo. Estaba solo. Nadie podía entenderme. Mi soledad dolía. Era como una enfermedad incurable, un tipo de cáncer para el cual no existía medicina. Cuando me calmé y volví, mamá estaba sentada en la sala, frente a una veladora. Me dijo que me hiciera al lado de ella. Después tomó una de mis manos. Preguntó qué me pasaba. Estuve callado. Habló de Dios y respondí que él no me escuchaba. Pues se había llevado al abuelo, había confundido a mi padre y a mí me impedía acercarme a cualquier mujer. Mi madre se ofendió y volvió a enviarme al cuarto.
Entré a la habitación y cerré la puerta. Me cubrí con las cobijas hasta la cabeza y de tantas cosas que imaginé para escaparme de la casa me fui quedando dormido. 
A la mañana siguiente, en el colegio, Jairo me acompañó a la casa de la susodicha. Observamos un rato. Jairo se acercó con sigilo hasta la puerta. De su bolsillo extrajo una navaja y un alambre. Los introdujo en la chapa y abrió sin dificultad. Vi una cama y sobre la baranda unas tangas azules. Jairo sonrió y las guardó en uno de sus bolsillos. Luego revisó en la mesa de noche. En ese momento sentimos ruidos. Empecé a temblar. Jairo me indicó que lo siguiera. La mujer abrió la puerta de la cocina. Aprovechamos para escapar. Llegamos a un arroyo y Jairo me entregó las tangas. 

―¿Qué hago con-con ellas?
―Ese es tu asunto. Las puedes oler en la noche y pensar en la dueña. Como quieras… eh… podemos hablar de otra cosa… mira… Florentino, quería contarte algo. Es que mi abuela ya está muy anciana y sola. Mi papá hace años no me visita y mi mamá vive con otro hombre. Mi abuela dice que el papá de Carlos puede darme trabajo. Yo no quiero trabajar. Quiero conseguir dinero, mucho dinero, comprarme una casa, varios carros, y sin trabajar. Mi abuela no entiende. A veces me siento tan solo. A nadie le importa lo que yo haga. A veces quisiera que mi mamá me reprendiera como lo hace la tuya. A veces, y esto es extraño, parece que nadie me ve.
Ante esa declaración sentí en el pecho una especie de aguijón. Hay momentos en que las palabras no ayudan para la angustia, sobre todo cuando es una sensación compartida. Lo único que hice fue acostarme sobre una roca. Cerré los ojos. Escuché el agua del arroyo: su cauce como viento líquido. Jairo también se acostó y observaba una tela de araña donde una mosca intentaba escaparse. La araña acudió al instante y la inmovilizó. Mientras tanto, me llevé las tangas a las narices. Respiré profundo. Un olor a blanqueador y a pétalos de rosa entró por las fosas nasales. Imaginé que era una abeja que le extraía la miel a la flor azul que tenía en mi rostro.



viernes, 25 de noviembre de 2016

Marco Bandoneón



Hay artistas que hacen a artistas y son como los descubridores, los que acompañan en la primera etapa de la creación. Hay otros que se hacen con la disciplina y logran sus sueños después de convertir la práctica en un acto espontáneo. Los más comunes, son aquellos que tienen más ganas de figurar que crear y se hacen los mercaderes de una obra imaginada, abundan en los banquetes, en los actos públicos y son los menos recomendables porque son como una especie de daño estomacal. Sin embargo, hay otros que nacen artistas y desde niños juegan a representar un sueño y hacen de la disciplina un juego muy serio; tanto, que a muy corta edad obtienen una madurez artística que los hace perseguir la felicidad por medio de un oficio noble y dignificante. Estos últimos son los mejores, los indispensables, a los que pertenece Marco Blandón. 

Llegué a la casa de Marco y me recibió con un café, debo decirlo, de alta calidad. Sacó un montón de aparatos para prepararlo, como un ritual. Nos sentamos en la sala y empezamos a hablar. 

Marco Blandón desde infante recibió del núcleo familiar el amor necesario para que su sueño se gestara. Contó con la plataforma emocional para evolucionar espiritual y artísticamente. Pues, su adolescencia no fue el desgaste energético de sentirse incomprendido. Al contrario, fue la posibilidad de encausar toda esa energía en un proceso creativo, después de que su abuela le diera una guitarra a los trece años.

Marco es autodidacta. Aprendió desde la pasión. Es un hombre propositivo que invierte su tiempo en su disfrute y desde ahí, la vida o el universo, le ha dado la oportunidad de encontrar su lugar en el mundo. Por ello, entró a la Universidad de Antioquia en el 2003 a estudiar guitarra clásica. Luego desiste porque no era lo que quería, así lo hubiera imaginado. Lo aburre, de manera implacable, la academia. Y sin méritos ni gloria logra graduarse. 

Cuando no disfrutaba su estudio se preguntaba sobre su destino y como una respuesta llegó un cd de Astor Piazzola. Un regalo que le hizo su compañera. “Lo escuché y eso fue mágico, la primera canción fue Adiós Nonino. Ahí fue donde empezó ese sueño de saber más sobre el bandoneón”, dice.

Marco, como todo buen soñador, se dedicó a sus obsesiones. En este caso, a un instrumento del que se tenía pocas noticias en la ciudad. Intentó conocer un bandoneonista y sin resultado. En esa búsqueda se enteró de que iban a formar una escuela de tango en Medellín. Ingresa con el condicionante de que solo podía tocar el bandoneón dos horas a la semana. Era una especie de tortura. Hasta que conoce a Pablo Jaurena, bandoneonista argentino, quien se convierte en su mentor.

El Bandoneón es un instrumento de viento aerófono (que suena por la vibración producida por una columna de aire). Fue diseñado en Alemania a comienzos del siglo para hacer música religiosa. Tiene 38 botones para el registro agudo y 33 para el grave. Cuando se abre el fuelle cada botón oprimido genera un tono y cuando se cierra el fuelle el mismo botón emite otro tono. “Hay que utilizar mapa para tocarlo”, concluye Marco, después de que su familia, sus amigos y maestro le ayudaron a conseguir uno. 

Después conforma El quinteto F31, nombre de la marca del avión en el que viajaba Gardel el día de su muerte. Con el quinteto Marco estudia y vive ese sueño que tenía de pequeño de estar en un escenario. Cada día se despierta con la alegría de hacer lo que quiere y de tocar tango, una música muy popular, de la calle y melancólica.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Fernando, el mochilero de espíritu




“El objetivo de viajar no es sólo conocer tierras extrañas, sino que en última instancia se pueda volver y ver al propio país con extrañamiento”. G. K. Chesterton

En Girardota, como todo pueblo, existen esos personajes enigmáticos, que lastimosamente se hacen cotidianos. Personajes que recorren las mismas calles día tras día. Uno de ellos es Luis Fernando Gómez, más conocido como “El caminante”. 

Se le dio este apelativo por sus viajes, tal vez el más importante fue el que hizo por el continente donde fue marinero, durmió en iglesias, tuvo sus romances, sus aliados y sobre todo, se las vio consigo mismo. Aprendió que en la vida, cuando se toma una decisión, es importante dar el primer paso. Después, no mirar hacia atrás. En esa medida, sus pensamientos iban dirigidos a un mismo propósito: seguir el camino. Tal vez, eso mismo hizo el brujo de “Otra Parte” de Envigado-Antioquia, en su inolvidable “Viaje a pie” cuando dijo: “el pensamiento es un lujo aún, una función novísima en el reino animal”. Por ello, lo importante en el viaje no es destino de llegada, sino el recorrido. Por algo, en ese recorrido se descubre que lo importante no son las millas, sino los amigos y lo que se puede pensar con ellos. Así también, la amistad es otro privilegio del reino animal. 

Cuando Fernando llegó a Girardota durmió en las afueras, bajo un puente. Después de observar distintos lugares, costumbres, climas, podía ver con más claridad aquello que los girardotanos ignoraban por no haber salido de casa. Sin embargo, sus puntos de vista se fueron quedando en el recuerdo. Pues con el transcurso de los días, sus historias se hicieron cotidianas. 

Luego, se fue integrando a la dinámica del pueblo y llevaba tintos a la alcaldía, hablaba con los transeúntes, con los comerciantes, los estudiantes, los políticos, los universitarios…, leía algunos versos sencillos de su autoría. De esta forma se conseguía lo suficiente para su sustento. Una libra de panela, una libra de arroz, el café… 

Más tarde se instaló en la vereda Jamundi, en la parte alta. Desde allí, todos los días caminaba y camina hasta el casco urbano. 

Ahora es librero. No siempre le va bien porque la gente prefiere invertir sus finanzas en aquello que los hace creer que los exalta, aquello que busca la experiencia máxima… y lo que persiguen es el abismo y el hastío. Decisión respetable. Aunque esto ponga en aprietos a los libreros como Fernando, porque su negocio es con el conocimiento y el conocimiento es revelador y desacomoda. Empero, Fernando no desfallece, al final llega el lector indicado. Pues todavía quedan aquellos seres, que como lo expresaba hermosamente Borges, no se imaginan un mundo sin libros. 

martes, 8 de noviembre de 2016

El maestro Jorge Maurer y el derecho a ser feliz

 
El maestro Jorge Maurer es de esos seres que es imposible de definir porque su sabiduría radica en el ahora en movimiento. Más que un cúmulo de conocimientos almacenados, su maestría consiste en vivir y ser feliz. Los datos en él se gestan desde su experiencia de vida.

Maurer es argentino y desde hace 62 años enseña a conectarse con la luz interior. Su primer discípulo lo tuvo a los tres años. Era un tío, psicólogo, quién empezó a hacerle preguntas y se asombró con la claridad de las respuestas. Debido a ello, se abrió pasó entre las grandes personalidades argentinas que lo recibieron con gran curiosidad y respecto. Entre ellas: Julio Cortázar, Ernesto Sábato y Charly García. 

Desde muy chico tenía claro que era una equivocación querer aplicar los pensamientos de otros a su vida. Por eso, ha seguido su propio camino, el de sus inclinaciones más íntimas. Quizá, por tal motivo, le gusta la respuesta directa y evita el discurso laberíntico. Como Fernando González, enseña a dejarse influir solo por la vocación o la voz interior. En la actualidad tiene grupos de meditación en Caracas, Medellín y otras ciudades alrededor del mundo. 

Su palabra es clara. Parece sacada de la literatura sánscrita. Como si fuera parte de Los rishis, o sabios de la antigua India, que con la palabra transformaban la realidad. Por lo tanto, la palabra es sagrada. Por ello, el poder creativo de la voz se expresa claramente en sánscrito, donde vac, voz, es a menudo considerado como sinónimo de Shakti, que es la energía creativa, el poder de manifestación. Las preguntas son: ¿Qué creamos con la palabra? ¿En que nos enfocamos cuando decidimos hablar de lo que consideramos importante? ¿Aceptamos la palabra como un vehículo para llevar lo mejor o lo peor de nosotros mismos? ¿De qué hablamos cuando hablamos?

En fin, son muchas las reflexiones que surgen al escuchar al maestro Maurer. Tal vez, utilice el método de la antigua Grecia; es decir, el dialogo que intenta construir cotidianidades más que conceptos. O tal vez, como el milenario Confucio en el siglo IV antes de Cristo, no le interesa hacer nada extraordinario para buscar adeptos. Lo único que busca es vivir en armonía con su entorno y con su ser interior. Escucharlo es como un despertar. Es como si dijera de nuevo cada cosa que nombra: 

“Entendí que es lo que tenemos que sanar, liberarnos y trasmutar. Escuchen, no es el apego a nuestros hijos, a la pareja, al dinero… ¡Eso no es! Es del apego al sufrimiento, a los miedos y la culpa. Pues ¿Cuál es la gracia de desapegarnos de nuestras parejas o hijos? ¿Cuál es la evolución de eso? Eso es deshumanizarnos y desensibilizarnos. No hay beneficio en ello. Hay beneficio al liberarnos de los miedos y los más grades son: El miedo a vivir, a ser feliz y a tener una vida plena. Si se escarba un poco en la consciencia de la persona lo que tiene son estos miedos. Teme manifestar todo su potencial de felicidad, salud, bienestar y prosperidad. Lo que está es apegado a los miedos, a los sufrimientos y a la culpa.

El perdón es una decisión. Me explico, todo aquello que cargues de los otros dentro tuyo te transforma en algo igual que aquel o aquella que no perdonas. Lo peor que te puede pasar es que eso se quede dentro y no es cuestión de resignarse, sino de perdonar. Cuando perdonas al otro el mayor bien te lo haces tú y si no lo peor del otro se queda en ti y el otro se lleva tu amor. Por ello, ¿cómo vas a recibir en consciencia la divinidad o al Supremo con el corazón sucio, con el corazón ocupado por el resentimiento, el odio, los celos y los daños que recibiste?”

viernes, 14 de octubre de 2016

Mauricio Hoyos Muñoz y su Sinfonía Estelar


“Un buen viajero no tiene planes fijos ni tampoco la intención de llegar” Lao Tzu



Sinfonía Estelar es la primera novela del escritor y periodista Mauricio Hoyos. La publica la editorial Zarigüella Cartonera. Además, cuenta con la participación de Tobías Arboleda, que con sus dibujos le da una atmósfera alucinada y fuera de órbita. 

Es una novela corta, de ciencia ficción. El texto es sobre un viaje, así sea estelar. La nave en la que va el personaje-escritor (Mauricio) va hacía Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al Sol que está a unos 4,37 años luz de distancia. 

Como en todo viaje, la trama es rica en intimidad, paisajes, climas, gastronomías, peripecias, aliados, hallazgos, ritmos y referentes. Por algo, desde la Odisea, la literatura de viaje se hace relevante es con el retorno, más que con el mismo viaje. En Sinfonía Estelar ocurre algo similar. Aunque el personaje no vuelve al lugar de partida: el planeta Tierra, si vuelve a un recogimiento interno al evocar constantemente el pasado. Por algo, la palabra “nostalgia” es tan relevante en el texto. En este recogerse en lo recordado vive en sueños y soliloquios. Y para no perderse en sus elucubraciones aparece el personaje I.A. Maya, (inteligencia artificial). 

A los viajes, los importantes, los que desacomodan al personaje y lo transforman, los rigen cuatro momentos. En Sinfonía Estelar se dan tres momentos. El cuarto momento, en esta novela, es una insinuación o una continuación de la segunda parte. 

El primero: el viajero es cualquier hombre, le gusta lo que ve pero no se unta de lo visto. Está lleno de teorías y no sabe aterrizar al uso personal. Se evidencia con las múltiples conversaciones de Mauricio-personaje con Maya. En esos diálogos, en algunas líneas, se muestra inseguro y su imagen de sí está por reconstruirse. 

El segundo: el viajero después de entender que hay que morir en los recuerdos debe aceptar su soledad. Este momento permanece hasta el final. Pues, es un personaje que no conserva a un personaje segundario durante muchas escenas. Sus aliados desaparecen. Incluso, él se desconecta de su seguridad. En este momento las referencias literarias parecen ser su única compañía. Por ejemplo, los guiños que le hace a Ray Bradbury, Kafka, kerouac, entre otros. Es como la forma en que el personaje acompaña su soledad intergaláctica. 

El tercero: no todos llegan, el viajero se ve la cara a sí mismo y después del espanto reconoce el poder de las fuerzas del azar. De ahí, lo sugestivo de la imagen de la partida de ajedrez al final de la novela. Es como si entre líneas se insinuara que el camino a sí mismo es la completa incertidumbre. En este punto, termina la novela. Por algo, el personaje silba en las últimas líneas, desconectado de Maya y de lo que era su seguridad. Entonces, como si su viaje apenas empezara, mira las estrellas. 

El cuarto: sólo lo alcanzan los elegidos. Entonces, el lector queda con la sospecha de que el personaje se preparó para esta última fase, y es viajar sin rumbo fijo, es decir, al olvido, como le ocurre a los viajeros después de errar por muchos días. Es el viaje que muestra la relación estrecha entre la naturaleza y el inconsciente y es esa relación la que guía al viajero. Como le ocurrió a Ulises, a Horacio, a Diógenes, entre otros. 

Resumiendo, esta novela es la invitación a un viaje al mundo interior de un escritor que va a dentro y fuera de sí, con tal agilidad, que las referencias que allí aparecen construyen una atmósfera melódica muy variada e interesante. Algunos ejemplos: Get Up Stand Up de Bob Marley, Harmony of the spheres de Joep Franssens, Philip Glass y Ravi Shankar, Chet baker con Gerry Mulligan, Dark side of the moon Pink Floyd, Te deum Arvo Pärt… 

En definitiva, apreciado lector, Sinfonía estelar es un viaje iniciático a otros viajes.

Tanto este libro, como otros más, podrás encontrarlo en Gira la lectura Fiesta de la Literatura local-Girardota 2016. Primera fiesta del libro que se hará en el municipio en los días 20, 21 y 22 de octubre. Habrá talleres, conversatorios, ponencias y conciertos.

Lector, queda cordialmente invitado a este viaje cósmico. Si deseas contactar al escritor para solicitarle un libro lo puedes hacer por Twitter: @mh_starsinfoni


lunes, 26 de septiembre de 2016

Nelson Córdoba, un Luthier en Girardota

La siguiente entrevista es un trabajo en conjunto con el joven Daniel Zuleta Sierra. Estudia en la IE Emiliano García, en el grado 8. Vive en la vereda San Diego. Es amante de las ciencias. 

Daniel participó en los talleres de periodismo que coordinó la Biblioteca Pública de Girardota. Los dictó Fundamundo. Producto de ello es la segunda periódico interescolar: El Búcaro. En el primera edición Daniel hizo el texto "Rodrigo Valencia, un lector incansable". Con Daniel, para la segunda edición, se entrevistó a Nelson Cordoba. En el periódico el texto aparecerá titulado: “Nelson Córdoba, un Luthier en Girardota". El periódico estará circulando a finales del mes de octubre. 


Nelson Córdoba Vasco proviene del municipio de Don Matías y en la actualidad vive en Girardota. Él se especializa en la construcción de instrumentos musicales. En esencia el bajo. 

Su motivación inicia desde pequeño cuando su padre se disponía a oír música. Luego de escucharla en reiteradas ocasiones a Nelson se le despierta cierto interés por la melodía. 

Residiendo en el municipio de Don Matías, Nelson participa en varios grupos musicales, en los que se destaca el grupo "Sinfónica de Don Matías". Allí, toca el saxofón durante 10 años. Simultáneamente, trabajaba con él maestro Gabriel Sepúlveda realizando instrumentos musicales. 

Nelson Córdoba lleva 10 años como Luthier, y 23 años trabajando con la madera. Pues, también hace puertas, closet y demás. 

Para él, elaborar estos bajos, es una pasión y un amor que se encuentra en lo más recóndito del alma. Por ello, considera que hacer un instrumento es de suma importancia ya que se deben tener en cuenta aspectos como: La medición, la afinación, el sonido, y también la parte estética; es decir, que el intérprete o el músico se sienta cómodo con el instrumento. 

Hablé con Nelson para el periódico El búcaro, para saber más de su trabajo, que en Girardota poco se conoce. Él muy amablemente me atendió en su taller que está diagonal a la Biblioteca Pública Municipal. Le hice las siguientes preguntas. 

¿Qué estudios has realizado para ser luthier? 
Yo no realicé estudios un poco más avanzados, como los conocimientos que maneja una universidad, puesto que, para mí, estudiar en una universidad me hubiese inclinado a otra decisión que no hubiese tenido que ver nada con ser Luthier. Así que, solo hice los estudios de primaria y bachillerato para luego independizarme y trabajar por mí mismo en la producción de instrumentos musicales. Dicen mis compañeros, que si hubiese estudiado la profesión de Luthier, estuviera haciendo otra cosa. 

¿Cuál fue la reacción de tu familia al darse cuenta de que tenías en mente ser luthier? 
He sido decidido en el momento de realizar las cosas. Así que mi familia suele apoyarme en mis decisiones. Siempre aprovecho las oportunidades que mis familiares me dan, tanto en el factor económico como en el factor laboral. Por ello, cuando empecé a disponer de mi trabajo mi familia se sintió orgullosa, por el gran avance que había alcanzado. 

¿Por qué se ha decidido por el bajo? 
Inicialmente empecé desarrollando guitarras junto con el maestro Gabrielito Sepúlveda. Además, me suele interesar las frecuencias bajas. Por ese tiempo tocaba el saxofón tenor con la Banda Sinfónica de Don Matías, un instrumento que posee frecuencias brillantes, puesto que el alto ya no era de mi interés, entonces pensé crear instrumentos con una frecuencia más cómoda, más agradable. Así que decidí hacer bajos de una forma innovadora, puesto que, las guitarras estaban teniendo demasiada popularidad, por lo que surgía demasiada competencia. 

¿Piensa extender la producción de distintos bajos? 
Quisiera desarrollar lo que es el bajo tabla, o el bajo guitarra, los chelos eléctricos, los bongós claves o algunos otros instrumentos de repercusión menor. Todo esto con el propósito de hacer aprovechamiento de la madera. Por consiguiente, hasta el momento lo que estoy haciendo es una simple preparación para lo que viene. 

¿Cómo ha sido comercializar el bajo? 
Es gracias a la disponibilidad de las redes sociales. Sin este acceso sería muy difícil la comercialización de este producto, más que todo en el exterior. En este momento existen o se encuentran varios bajos en diferentes partes del mundo. Por ejemplo: Dubái, París, Canadá, Estados Unidos, Perú entre otros. También, en el interior del país: Barranquilla, Medellín, Pasto y demás. 

En este momento la idea fundamental o lo que pretendo es tener estos instrumentos en una galería de instrumentos musicales, donde se puedan resaltar un poco mis productos, pero quisiera que se exhibieran en otros países del mundo, en lugares o galerías de un gran reconocimiento a nivel mundial. Quiero que este instrumento esté en una de las mejores galerías de Europa, de Estados Unidos… 

¿Cómo fue el comercio de los instrumentos con Gabriel Sepúlveda? 
Yo lo único que hacía era ayudarle en la producción de los instrumentos musicales. Tal vez, Gabriel alcanzó a comercializar algunos instrumentos, pero no muy lejos y no muchos. Pues, todo era voz a voz. Solo era cerca del pueblo y a clientes muy cercanos. 

¿A qué edad comienza a ser luthier? 
Comencé a la edad de los 17 años. Comenzando primero por la guitarra y luego comencé por el bajo, con el cual llevo aproximadamente 3 años. 

¿Así como ayudabas a Gabriel Sepúlveda, tú también tienes algún asistente? 
Al ser luthier se debe manejar un perfil. Realmente llevo muy poco tiempo dedicado a este instrumento, por lo que aún no he encontrado una persona que me pudiese ayudar a manejar y desarrollar más instrumentos. Pero la idea sería conseguir un nuevo integrante y así poder incrementar un poco mas esta idea de innovación.